Cuesta encontrar palabras para describirla. Y es que no es solo la casa más cara de Alicante sino una de las más espectaculares de toda España.
Sus 2.300 metros cuadrados se levantan imponentes sobre un frondoso acantilado con vistas privilegiadas al mar y a la isla del Portitxol, en Jávea, por lo que además de un entorno de ensueño goza de total intimidad.
Esta lujosa mansión de estilo colonial se vende por 12,5 millones de euros; una cifra relativamente barata si tenemos en cuenta todo lo que ofrece. Se erige sobre una parcela de casi 6.000 metros cuadrados, completamente envuelta de naturaleza. La casa, que se divide en cuatro plantas, está rodeada a los cuatro vientos por terrazas y balcones, que unen interior y exterior de forma magistral. Cuenta, además, con plazas de garaje, con dos piscinas desbordantes a distintas alturas, que desembocan en el acantilado, y hasta con licencia para construir un helipuerto.
Sus interiores son, si cabe, aún más espectaculares. Constan de diez habitaciones y doce baños, en cuatro niveles pero a diferentes alturas, lo que hace que esta vivienda de ensueño se integre todavía más en su entorno. Un entorno, por cierto, parcialmente amurallado y rodeado de escaleras, por lo que podríamos llegar a hablar hasta de un castillo de lujo.
Las estancias están decoradas con un gusto sublime. Nada se ha dejado al azar; todos los detalles están perfectamente estudiados para que esta mansión sea elegante y lujosa y, además, acogedora. Los interioristas encargados de vestirla han jugado con su diafanidad y la han sabido potenciar al máximo gracias a un mobiliario y una decoración acorde con su estructura sinuosa y sugerente.
Cada espacio de esta villa de lujo despierta una sensación indescriptible. De hecho, las personas que han tenido la suerte de verla en primera persona coinciden en que se trata de un lugar mágico. Mágico y acogedor. Y es que aunque parece un museo todos los interiores cuentan con todas las comodidades necesarias para vivir feliz. Destaca, por ejemplo, un jacuzzi interior en el que relajarse y pasar veladas de ensueño; un salón con columnas, arcadas y lámparas en forma de lágrimas que caen del techo; un comedor completamente abierto al acantilado; o una amplia cocina perfectamente equipada con una isla central. Todo, con calefacción por suelo radiante y aire acondicionado centralizado en todas las estancias.
Las columnas y la piedra son una constante tanto en interiores como en los espacios exteriores, a los que se puede acceder desde cualquier parte de la villa. Desde casi todas las estancias se puede contemplar la belleza del mar y de Portitxol, una isla de solo 8,3 hectáreas, situada a pocos metros del Cabo de la Nao, en Jávea, separada por un istmo submarino de unos tres metros de profundidad.
Las columnas y la piedra son una constante tanto en interiores como en los espacios exteriores, a los que se puede acceder desde cualquier parte de la villa. Desde casi todas las estancias se puede contemplar la belleza del mar y de Portitxol, una isla de solo 8,3 hectáreas, situada a pocos metros del Cabo de la Nao, en Jávea, separada por un istmo submarino de unos tres metros de profundidad.
En definitiva, una casa de ensueño que vale la pena visitar.
Gracias a nuestro Partner Fotocasa por compartir la noticia.

